Al regresar a casa, después de comprar pan tostado y yogures cruzando un paso de cebra, un borracho que estaba sentado en un banco grito "Que señora más guapa" allí la única señora que había era yo, así que bueno... ¿Será que soy guapa o que él en su borrachera me vio guapa?
No importa, es muy agradable recibir palabras así, dan aliento para continuar el camino.
Gracias por leer hasta aquí, un abrazo.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados